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Impacientes: gastar primero, ahorrar después

Los hogares ecuatorianos se autodefinen como gastadores, de ahí que su administración del dinero se realice primordialmente en función de sus gastos cotidianos. De hecho, apenas un tercio de los hogares define inicialmente un nivel de ahorro y utiliza el sobrante para cubrir necesidades diarias; el resto de hogares gasta primero y, si queda algo, tal vez lo dedique al ahorro. “Si en mi casa sobra dinero, ya tenemos pensado otra cosa [en qué gastar]. Le compramos algo al niño o nos vamos de paseo y nos gastamos todo”, declara Ana (nombre ficticio para proteger la identidad) en uno de los grupos focales.

Al pedir a los ecuatorianos que ordenen el uso que dan a sus ingresos, el ahorro difícilmente figura en el top 10. Únicamente 4% de los hogares encuestados mencionó al ahorro como uno de los seis principales rubros dentro de su presupuesto. No obstante, declaran su deseo de poder incrementar este rubro. Para 10% de hogares ecuatorianos, el ahorro es el primer destino al que quisieran asignar un mayor monto mensual.

Más que un medio para lograr un objetivo o un mecanismo para enfrentar inciertas necesidades futuras, los ecuatorianos consideran que el ahorro es lo que queda, si es que queda algo, luego de los gastos del mes. Es decir, el ahorro es visto como un resultado más que como una decisión explicita. A pesar de ello, 63% de los hogares encuestados menciona que casi nunca o nunca existe dinero sobrante a final de mes (Gráfico 1). Es más, 54% asegura que a veces o a menudo agota su ingreso mensual antes de que llegue el próximo pago (Gráfico 2).

 Gráfico 1
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Gráfico 2
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El colchonbank o “Durmiendo sobre la plata”

Los ecuatorianos mayoritariamente definen al ahorro como “guardar dinero”, “tener dinero disponible para imprevistos” o “tener una seguridad económica”. Solo 4% de los hogares identifican el ahorro como una alternativa de inversión (Gráfico 3). “Ahorrar es guardar para las emergencias”, responde un padre de familia de Guayaquil con hijos en edad universitaria.

Gráfico 3
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Dados estos conceptos sobre el ahorro, la pregunta que sigue de inmediato es: ¿dónde depositan el dinero los ecuatorianos? La primera respuesta para cerca de la mitad de hogares, tanto para el dinero que sobra al final del mes como para los ahorros como tales es: su casa. “Va al chanchito”, dicen los entrevistados.

“Mi mamá de igual manera decía que de centavito en centavito se va ahorrando”, declara otro de ellos, recordando una costumbre familiar, como algo marginal.

Pero como dice el dicho “la plata en la mano, se va volando”. Por eso, 54% de los hogares guarda el dinero que sobra al final de mes en una cuenta de ahorros, en lugar de sus casas; 65% en un banco, 34% en una cooperativa y apenas 1% en una mutualista.

Estos hábitos sobre cómo conservan el dinero excedente se reflejan también en el destino del ahorro de los ecuatorianos. Para 49% de los hogares, su casa es la primera opción para guardar lo que ahorran. La banca privada es el primer destino del ahorro de 28% de los hogares y las cooperativas de otro 20%. El resto acude a mutualistas u otras formas que consideran ahorro como terrenos, animales, semillas, etc.

A pesar de que una gran proporción de hogares todavía guarda su dinero extra y sus ahorros en sus casas, muchos reconocen los beneficios del sistema financiero. Guardar el dinero en una institución financiera es una alternativa para ahorrar “porque no hay la tentación de sacarlo”, responde uno de los participantes de los grupos focales.

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